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Chari Goyeneche ha logrado, en esta técnica, una indudable maestria,
que le permite a la vez plasmar con exactitud su propio universo de sensaciones
y aportar una serie de innovaciones de gran interés. Los papeles
rasgados, con toda clase de calidades, nos hablan de lo arrancado, poseen
su propio sonido y se refieren inequívocamente a un gesto, a una
actitud. Sobre grandes superficies, y entre ágiles grafismos y
pinceladas, los trozos de papel se acumulan formando laminas y estratos,
grandes volúmenes. A veces intuimos un paisaje, el mar, el interior
de una cueva… Pero, siempre, esa sensación de disfrute, la
intensidad de un mundo interior rico y dinámico que encuentra su
equilibrio en las composiciones complejas y en la exposición de
misterios.
Javier Rubio Nomblot
Galería Ra del Rey, Madrid, 30 de Septiembre, 1994
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