El
arte lo he vivido desde la infancia. Mi padre era pintor y fue
él quién sembró la semilla del arte en mi.
Ahora me me toca a mi regar el árbol creativo que crece
dentro. Una noche me dijo ‘el artista tiene que enfrentarse
a dilemas más allá del día a día’.
Ahora comprendo el dilema; se trata de enfrentarse al lienzo en
blanco, al universo de uno mismo. Es maravilloso abstraerse, hacer
una escapada al inmenso océano de la imaginación
y plasmarlo plásticamente. El resultado es siempre sorprendente.
Mi obra recoge collages digitales, foto montajes y técnicas
mixtas, que ofrecen poemas conceptuales e historias femeninas.
Palabras y visuales, poesía e imagen están entrelazados
e interseccionados para trazar un mundo globalizado en torno a
los rituales de amor, la vida y la muerte. Con mis obra pretendo
expresar las sensaciones que pasan por mi pensamiento, trasformando
la información semántica en un plano estético
para invitar a la reflexión del espectador.
En nuestra relación con todo lo que nos rodea, nos encontramos
inmersos en una serie de lenguajes autónomos que poco a
poco van siendo descubiertos y traducidos por nuestros sentidos.
Política, cultura, religión, caos, orden, libertad,
esperanza. El arte puede servir como un canal para expresar sentimientos,
reivindicar preocupaciones o recordar el zeigest del pasado. Puede
ser utilizada como arma comunicativa en este planeta desolado
y agredido. Como una crónica visual de crítica y
de denuncia, de protesta contra la muerte del espíritu.
En una sola mirada se puede lograr transmitir una brevedad esencial
vinculada a las emociones más primarias, o por lo contrario
ir desvelando capa a capa una conciencia pictórica desarrollada
a lo largo de los años. Aun así no es fácil
fabricar sueños y menos vivir de ellos. Somos muchos los
que queremos que se nos escuche pero la voz suena muy bajito entre
tanto ruido y muros tan altos.
‘Derrumbar el muro de una vez por todas, derrumbar el
muro vencido por la pesadilla, derrumbar el muro entre tu y yo,
derrumbar el muro sin derrumbarme’. Como artista me
conformo con ir derrumbando muros y seguir en pie.
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